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Diez años sin Diego García - Lasterketak.eus

Diez años sin Diego García

El atleta azkoitiarra falleció en marzo de 2001 cuando preparaba la Azpeitia-Azkoitia. Antiguos compañeros como Martín Fiz y Alejandro Gómez mantienen vivo en la memoria su recuerdo

Parece que fue ayer cuando se conoció la fatídica notica del fallecimiento de Diego García. El 31 de marzo de 2001, mientras trotaba con su compañero y amigo Alejandro Gómez unas horas antes de darse la salida del medio maratón Azkoitia-Azpeitia, su corazón dejó de palpitar. Con tan solo 39 años y una vida por disfrutar nos dejó un hombre afable, dicharachero y bonachón. Su inesperada muerte supuso un duro varapalo para su familia, amigos y tantos anónimos aficionados al atletismo que aún recuerdan con cariño el carisma del que fuera todo un ejemplo de entrega y lucha en este bello y sacrificado deporte.

El atleta de Azkoitia forjó su carácter combativo y luchador en su adolescencia. Diego no destacó por su expediente académico. Su hermana Mari Carmen solía comentar. «A mi hermano no le gustaba estudiar pero era muy trabajador. Se levantaba temprano e iba a pescar anchoa. Era muy disciplinado, buen hijo y hermano. Como ejemplo me gustaría rememorar una anécdota que nos conmovió especialmente. Estando en una de tantas carreras se les acercó un atleta keniano para explicarles que apenas tenía equipaje para entrenar ni comida para llevarse a la boca. El bueno de Diego al escuchar esto desapareció y al cabo de un rato apareció con una bolsa de ropa y comida y se la entregó a este compañero».

Esta manera de ser, luchador nato, la trasladó por completo al asfalto. El alavés Martín Fiz, buen amigo y compañero en tantas concentraciones del azkoitiarra, tanto en el plano deportivo como en el personal, describió a Diego como «una persona sencilla, que hablaba por los codos, poniendo siempre una nota de alegría en las conversaciones. Un atleta que se dejaba hasta la última gota en cada carrera y ese esfuerzo era muy reconocido y valorado por las organizaciones. No era de extrañar que en Japón, donde estuve corriendo con él en el maratón de Fukuoka, se le quisiera y admirara tanto».

El maratón de Helsinki
Un momento épico y cargado de mucha emoción fue ver entrar en el Campeonato de Europa disputado en Helsinki en 1994 primero al alavés Martín Fiz, segundo al guipuzcoano Diego García y tercero al madrileño Alberto Juzdado. Los tres arrodillados fundidos en un abrazo dejaron libres todas las emociones. Por esta meritoria hazaña se les concedió el Príncipe de Asturias, una distinción que valoró el primer puesto por equipos

Todos sus allegados coinciden en el carácter optimista de este guipuzcoano de origen extremeño. «Allá donde iba hacía amigos», relataba Alejandro Gómez, otro de los muchos amigos de Diego. «El trato con las chicas se le daba estupendamente. Tenía fama de galán. Tenía éxito y no era extraño en él. Su forma de comportarse le hacía especial, siempre de broma y actitud jocosa».
El hoy ya retirado Alejandro Gómez fue precisamente quien vio por última vez con vida a Diego. «Yo me disponía a salir a rodar antes de la prueba, lo que solemos decir en el argot atlético para referirnos a ir a calentar. Cuando me marchaba, escuché decir a Diego, ‘espérame que te acompaño’. Corríamos uno al lado del otro a un ritmo suave y en todo momento hablando. En un momento de la charla Diego me dijo ‘voy a parar que me encuentro mal’. Pensé que podía ser un flato o algo sin importancia. Pero vi que su rostro se descomponía, cayó al suelo y le sujeté en mis brazos». Nadie podía dar crédito a lo sucedido. Un chico sano, deportista y con tanta vitalidad moría por una fibrilación ventricular.

La figura del fondista azkoitiarra caló dentro y fuera de nuestras fronteras. Este trágico día, relata su hermana Mari Carmen, «recibimos muchísimos telegramas de condolencia. Gran parte de ellos procedían de Japón, un país donde Diego era muy apreciado. Allí batió en 1992 el récord de España de maratón con 2h10:30. También nos mostraron su solidaridad la Casa Real, el Príncipe de Asturias, el presidente de España y el lehendakari Juan José Ibarretxe, quien por cierto tuvo el gesto de salir de la boda de uno de sus hijos y acompañarnos en estos duros momentos».

Santi Pérez, su entrenador, amigo y durante tantos años alma mater en la organización del Memorial Diego García, sabía mucho de su carisma y facultades para el atletismo. «Diego era la dedicación personificada. Yo crecí como entrenador gracias a él. Los planes de entrenamiento los llevaba a rajatabla. La relación fue siempre buena en el plano deportivo y mejor aún en el personal. Desde luego que se le echa de menos. Esa chispa la contagiaba al grupo. Era divertido y nos reíamos mucho con él. No creo que Diego tuviera enemigos».

Iturria: www.diariovasco.com – M. J. SILVANO

 

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